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El Espacio Europeo de Educación: ¿un sueño o una realidad? (SPA/Editorial)

La Comisión Europea ha hecho público su segundo conjunto de iniciativas encaminadas a la creación del Espacio Europeo de Educación, cuyas propuestas abarcan temas como el reconocimiento de cualificaciones, la educación y atención de la primera infancia, la digitalización de la educación, los valores comunes y la educación inclusiva.

En particular, la Recomendación del Consejo aprobada en relación con la promoción de los valores comunes, la educación inclusiva y la dimensión europea de la enseñanza marca una pauta que se había ido extendiendo en Bruselas desde la Declaración de París de noviembre de 2015, en la que se contemplaba "el fomento de la inclusión social a través de la educación". En virtud de ella, el Consejo alienta a las autoridades educativas nacionales y regionales a "facilitar la ayuda adecuada a los alumnos y estudiantes en función de sus necesidades", así como a "dotar de competencias al profesorado, al cuerpo directivo de los centros docentes y al personal académico".

A raíz de los debates mantenidos por diversos grupos de expertos, de los que la EASPD formaba parte, se incluyó en la Propuesta de Recomendación del Consejo relativa a unos sistemas de educación y cuidados de la primera infancia de buena calidad un llamamiento a los países para "garantizar que los servicios de educación y cuidados de la primera infancia fueran accesibles, asequibles e inclusivos". Dicho llamamiento hace especial hincapié en la importancia de tener en cuenta las necesidades y decisiones de las familias. La propuesta subraya asimismo la necesidad de contribuir a la formación del personal para que pueda prestar servicios de calidad e invita a las autoridades a aumentar la inversión en el sector. Si bien cabe lamentar que la propuesta no haga referencia a los cuidados no profesionales ni a los servicios especializados debido a la limitación de competencias de la UE, dicha propuesta constituye un paso importante en la dirección correcta y con un planteamiento adecuado.

La Comisión ya tiene previsto diseñar nuevas iniciativas que refuercen este incipiente Espacio Europeo de Educación; asimismo, está ampliando las referencias a la educación inclusiva, tanto en los informes nacionales como en las recomendaciones específicas por país, y está estableciendo metas y objetivos ambiciosos que sienten las bases para la reforma y la consolidación de los sistemas educativos nacionales o regionales por parte de los Estados Miembros.

No obstante, hay que tener en cuenta la letra pequeña. La Unión Europea tiene escasa competencia en materia de educación, por lo que solamente puede contribuir a los esfuerzos de cada país. Tal como se señala en la Comunicación de la Comisión relativa a las recomendaciones específicas por país de 2018, los Estados Miembros suelen mostrarse reticentes a reformar sus sistemas sociales y educativos, lo que hace que los avances sean lentos en algunos casos.

Dada la proximidad inminente del período de exámenes, va siendo hora de someter a evaluación nuestros sistemas educativos. La Comisión y la EASPD tienen aparentemente un sueño en común: garantizar una educación inclusiva accesible, asequible y de gran calidad, dotada de un personal cualificado que atienda las necesidades de todos los alumnos. ¡Asegurémonos de que los Gobiernos trabajen también en esta dirección!

 

Timothy Ghilain
Policy Officer